Cinco extraños hábitos
Como ya han hecho Adastra, Daminor, Sinsangre y Yeyo, ahí pongo mis hábitos más extraños.
1. Uso una agenda de 2002. Sí, me la regalaron ese año y como no me gustan las agendas, o simplemente hasta ahora no me han hecho falta, desde que empecé a usarla la usé como bloc de notas, y no como propia agenda, y hoy en día la sigo usando, va conmigo a todos lados, ya que en ella apunto mis horiarios de trabajo, que son bastante raros.
2. Cambio cuando conduzco. Los que me conocen dirán de mí que soy muy calladita, tranquila y bastante tímida, cosa cierta. Pero cuando me pongo al volante, mi personalidad cambia, aparece mi otro yo, ya que por ejemplo cuando alguien me hace una guarrada en la carretera, lo llamo de todo menos bonito. También odio que me piten o que me piquen la luz para que vaya más rápido, con lo que yo hago todo lo contrario, bajo la velocidad. Quizá sea un mal hábito, pero odio a los capullos que hay en la carretera, y si puedo joderlos un poco lo hago.
3. Llevo el reloj en la mano derecha. Sólo uso el reloj cuando salgo de casa, y cuando me lo pongo, siempre lo hago en la mano derecha, a pesar de que soy diestra. Esta manía la cogí de pequeña y no se me ha quitado, y creo que no se me quitará.
4. Odio Gran Hermano, Operación Triunfo y programas de este tipo. Debo ser de las pocas personas en este país que no ha visto ninguna de las temporadas de ninguno de los dos programas anteriores. Como decía una compañera de instituto, todo eso no es más que un puterío.
5. Tengo manía con mis cejas. No hay día que me levante y no esté cogiendo las pinzas para perfilarme las cejas, o quitarme algún pelillo que sale extra por ahí.
6. No soporto dormir con calcetines. Por mucho frío que haga, y eso hace mucho en casa de mis padres, por ejemplo, no puedo dormir con calcetines. Lo he intentado, pero es imposible.
Bueno, ya sé que eran cinco, pero me salieron seis. ¡Qué le vamos a hacer!

adastra dijo
Doy fe de su trasmutación en basilisco cuando se sienta al volante. Noli y yo somos reversos de la moneda: yo soy un nervio, pero cuando me pongo tras el volante parezco un pensador zen. Ella es tranquilita, pero cuando se pone tras el volante se le pone amarillo el iris. ¡JAJAJAJAJ!
Por cierto, tu manía de dormir sin calcetines es absolutamente detestable. No será la primera vez que me despiertas en plena noche poniéndome los pies helados en el culo, mi amolcito }:-)
26 Enero 2006 | 02:02 PM